EN EL CUMPLEAÑOS XX DE LA UNIVERSIDAD POLITÉCNICA SALESIANA

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UNIVERSIDAD POLITÉCNICA SALESIANA
EN SU CUMPLEAÑOS XX

EL CARISMA Y EL ESPÍRITU SALESIANO
EN ÁREA DE CIENCIAS ADMINISTRATIVAS Y ECONÓMICAS DE LA UNIVERSIDAD POLITÉCNICA SALESIANA

Profesor Vicente Plasencia Llanos
Universidad Politécnica Salesiana – Área Razón y Fe
Quito, julio 8 de 2014

El objetivo de esta reflexión académica es encontrar la presencia del Carisma y el Espíritu Salesiano en las Carreras del Área del Conocimiento de Ciencias Administrativas y Económicas de la UPS. Para ello empezaré por plantear la comprensión del hombre como homo oeconomicus, luego mostraré la presencia del Carisma y Espíritu Salesiano en las Carreras del Área del Conocimiento de Ciencias Administrativas y Económicas a partir de la experiencia educativa que Don Bosco tuvo en el siglo XIX en Valdocco con los jóvenes pobres, abandonados y en peligro y, finalmente plantearé unas conclusiones provisionales.

1.- El homo oeconomicus

Por una parte, la categoría hombre viene del latín homo, tiene como raíz humus que significa tierra, por eso cuando en el Antiguo Testamento se habla del hombre como Adán se quiere decir hijo de Adama, hijo de la tierra.

Por otra parte, la categoría economía viene del latín oeconomĭa, y este del griego οἰκονομία que según el Diccionario de la “rae” significa “Administración eficaz y razonable de los bienes”.

Así entonces el homo oeconomicus es el ser inteligente que administra razonablemente los recurso de la casa en la que vive, esa casa es la naturaleza. Así es como nace la economía como ciencia que busca administrar los recursos para que nadie le falte y para que a nadie le sobre, en eso consiste las razonabilidad, por eso la economía es una ciencia social.

Con la evolución de las sociedades y respondiendo a sus necesidades vitales han nacido actividades económicas como el comercio, la agricultura y la industria, lo cual exigió “prever, organizar, dirigir, coordinar y controlar” (GEE) el uso de los recursos, así es como nace la administración. A la vez esos recursos y riquezas manejados por la empresa y los empresarios, exige ser explicada y presentada en términos cuantitativos, así es como aparece la contabilidad y; finalmente, puesto que se hace necesario controlar y gerenciar la economía financiera aparece también la auditoría y la gerencia. Así es como administración, contabilidad, auditoría y la gerencia siendo ciencias y técnicas diferentes convergen en lo mismo: la administración de los bienes en términos justos y equitativos, cooperando así a un desarrollo integral.

Efectivamente, la economía es sólo una dimensión de ese desarrollo integral, puesto que para que el desarrollo sea integral deberían converger necesariamente también la dimensión biológica, política y cultural (Bunge, 1997).

Así entonces, si bien la comprensión del homo oeconomicus es muy importante, no es más que una visión fracturada del mismo ser humano que no es sólo económico sino un ser pluridimensional.

2.- La presencia del Carisma y Espíritu Salesiano en las Carreras del Área del Conocimiento de Ciencias Administrativas y económicas a partir de la experiencia educativa que Don Bosco tuvo en el siglo XIX con los jóvenes pobres, abandonados y en peligro

El tiempo en el que vivió Don Bosco y en el que fundó el Oratorio para salvar a los “jóvenes pobres abandonados y en peligro” (Const. Art. 26) estuvo condicionado por un entramado de revoluciones, así:

– La revolución económica: entre 1759 (Teoría de los sentimientos morales) y 1776 (La riqueza de las naciones) se sistematiza el Capitalismo surgido en el siglo XVI, como Capitalismo liberal gracias a A. Smith.

– Revolución Industrial: la primera revolución industrial surgió en Inglaterra en 1760 y; la segunda revolución industrial tuvo lugar en Centro-Europa en 1850. Éstas fortalecieron al capitalismo emergente.

– Revolución política: 1789 (Revolución Francesa) que apunta a un Estado liberal y a una cultura y sociedad secularizadas.

Detrás de este clima de revoluciones estuvo la naciente burguesía que buscaba el afianzamiento de su hegemonía y, con ello se dio el surgimiento obligado de una sociedad proletaria o empobrecida que crecía de modo vertiginoso, se trataba de otra forma de configuración del mundo occidental, otra weltanschauung, un sistema-mundo que tenía como dínamo el capital y el mercado y, el mismo que animado por las revoluciones industriales y unido al liberalismo, iba tomando forma omnipresente. Esta onda capitalista industrial y de una política liberal entró en Italia al iniciar el 1800.

Así es como el sistema Capitalista Liberal apareció como la salvación secular y secularizante. Era un sistema que lo ordenaba todo “laissez faire” (Roll, 2010: 564), además de organizar la vida social de los pueblos del mundo Occidental de modo inequitativo, no tardó también en entrar en crisis, en 1875 sufrió su primera recesión.

Don Bosco que nació el 16 de agosto de 1815 así como los pobres de la Italia y de la Europa de ese siglo tuvieron que vivir las consecuencias de ese galopante capitalismo industrial. De hecho su familia estaba en el grupo de los empobrecidos y tuvieron que sudar más de lo necesario para vivir, eran aparceros. Pero a pesar de las limitaciones económicas, desde temprana edad, Juan Bosco quería ser sacerdote para ayudar a los jóvenes más necesitados.
En este contexto de tensiones políticas y económicas que marcaron de modo radical a la sociedad europea del siglo XIX, surgió la categoría “prevención” y, estaba ligada a varios frentes, así (Braido, 2001: 29-42):

– Prevención política que buscaba la paz.
– Prevención social que buscaba responder al pauperismo y la mendicidad.
– Prevención en el campo penal que buscaba frenar el vandalismo, el robo y las pandillas.

Frente a aquella compleja crisis social que venía con el afianzamiento del Capitalismo, aparecieron entonces propuestas preventivas para la clase trabajadora y popular, en la que encontraban sobre todo niños y jóvenes; éstas propuestas tenían como ejes la educación y la religión.

El mismo Juan Bosco, cuando era estudiante en Chieri y en Turín, pudo experienciar aquellas propuestas preventivas que tenían doble rostro: una prevención como promoción integral del ser humano y, otra como represión: la primera era una forma de educar, la segunda una forma de controlar. Ambas formas constituyeron respuestas a los problemas generados por el sistema emergente.

Cuando aún era seminarista y cuando ya sacerdote, Don Bosco pudo ver de cerca la realidad de los jóvenes de la Italia del siglo XIX en Turín. Con las ofertas de empleo que el sistema capitalista industrial emergente ofrecía, muchos jóvenes abandonaban sus familias en los campos y, ya en la ciudad no solamente eran explotados en la construcción y en los centros de producción, trabajando hasta 14 y 16 horas diarias, sino que además eran abandonados a su suerte, por lo que muchos al verse sin nada ni nadie se dedicaban a robar y a confabularse en pandillas, pronto caían en la cárcel y, ya sin ayuda de nadie desaparecían en la soledad.

al visitar las cárceles de Turín, pude darme cuenta de que los pobres infortunados que enviaban a aquellos sitios de castigo son en general, pobres jóvenes que llegan a la ciudad desde lejos, ya en busca de trabajo, o animados por algún compañero perverso.
Éstos jóvenes están abandonados a su suerte en particular en los domingos y días festivos, y emplean en juegos (de azar) o en golosinas el escaso dinero que ganan durante la semana.
Este es el inicio de muchos vicios; en poco tiempo, los muchachos que eran buenos se ponen en riesgo a sí mismos y ponen a otros en peligro.
No pueden en absoluto las cárceles hacerlos mejores, porque mientras están detenidos, aprenden maneras más refinadas de hacer el mal, de modo que, cuando se les libera, son peores.
Por eso me dediqué a este tipo de jóvenes, por estar en su mayoría abandonados y en riesgo. (citado en Lenti, 2010a, pp. 396-397).

Ante esta situación deshumanizante, apenas ordenado sacerdote en 1841 el joven sacerdote Juan Bosco hizo una opción radical por “los jóvenes” (MO, 42), los “jóvenes pobres, abandonados y en peligro” (Const. Art. 26) y fundó el Oratorio que después de un tiempo itinerante llegó a estabilizarse en Valdocco en 1846 (MO, 51), donde les ofreció una educación integral. Más como los jóvenes trabajadores-artesanitos, que eran migrantes de los campos y de otras ciudades, desfilaban por las calles de Turín buscando apoyo para seguir resistiendo al sistema y sus patrones, en 1847 Don Bosco fundó también, junto al Oratorio, el Hospicio (MO, 63) en donde, además de darles aposento, les daba también alimentación y protección frente a los abusos de los empleadores.

Lo que Don Bosco buscaba era la radical salvación de aquellos muchachos; estaba convencido que en esas circunstancias los jóvenes estaban “expuestos a los peligros de su eterna salvación” (MB V, 931).

ellos se encontraban tan pobres
y abandonados que, para sacarlos de
los peligros, instruirlos en religión
y prepararlos para el trabajo, no se
halló otro medio más que el de
internarlos en una casa aparte. (MB X, 873).

La respuesta que en esas circunstancias Don Bosco ofreció a los jóvenes tenía el carácter de ser educativa y pastoral; era una propuesta que buscaba el desarrollo integral de los jóvenes y por eso incluía entre otras cosas: la catequesis, la educación, el juego, el teatro, el paseo, la música y la formación profesional. Así, en la década de 1850 fundó los talleres de zapatería, sastrería, encuadernación y carpintería (Lenti, 2010b: 58-59). Entre 1861-1862 fundó también el taller de imprenta, en 1862 el taller de forja y en 1864 la librería (Lenti, 2010b: 61-63). Asimismo los de barbería, cristalería, herrería, sombrerería y calcografía (Rúa, 1866-1877, en Prelllezo, 2000: 153,158-159,185,193).

El Oratorio se convirtió en la empresa salvadora de los muchachos y, Don Bosco era un empresario cualificado en favor de la salvación integral de aquellos jóvenes, Así por ejemplo, la imprenta que fundó en 1861 se actualizó en tecnología en 1883 “se instalaron máquinas de último modelo, [y] se convirtió en el taller mejor equipado de Turín>>” (Lenti, 2010b: 63), eso le mereció un reconocimiento del gobierno italiano de esos tiempos.

La salvación que Don Bosco ofreció a los jóvenes empezó con la solución básica de sus problemas vitales. A ellos les animó para que aprendan a administrar su vida, sus inteligencias y sus recursos en los talleres y los talleres mismos. Así es como el Oratorio apareció en su naturaleza como: casa que acoge, patio donde jugar y encontrarse como amigos, escuela y taller que educa para la vida y, parroquia que evangeliza.

El método educativo y pastoral con el que educó Don Bosco a sus jóvenes fue el Sistema preventivo el mismo que apuntaba a la promoción integral de la personas de los muchachos y, estaba fundado en tres ejes:

– La razón como inteligenciación de la vida y de la historia.
– La religión como búsqueda de trascendencia y sentido de la vida.
– El amor (amorevolezza) como los afectos, sentimientos y emociones que mueven a la relación fraterna y familiar.

La propuesta educativo-pastoral de Don Bosco tenía como objetivo y horizonte teológico, ético y político la formación de “buenos cristianos y ciudadanos honestos” (MO, 40), lo cual significa que lo uno no aniquila lo otro sino que se complementan.

Después de que Don Bosco falleciera, el 31 de enero de 1888, buscando la salvación de los jóvenes, el sistema capitalista siguió su ritmo haciendo posible una “buena vida” a unos pocos y dejando sin oportunidades a las mayorías.

Este sistema capitalista, ya posesionado históricamente y con estructuras fuertes no dejado de tener sus crisis, en 1929 se abrió paso a la segunda recesión económica con la caída de las bolsas de New York. Detrás de esta crisis estaba el problema del desempleo y las víctimas fueron las clases populares y, sobre todo, los jóvenes. El genio que encaró una salida a esta crisis fue M. Keynes.

Cien años más tarde después de haber nacido el capitalismo como un sistema, entre 1960 y 1970 se produjeron otras revoluciones que dinamizaron otra weltanschauung, así:

– La revolución cultural, que inició con la revolución juvenil de mayo de 1968.
– La revolución industrial y tecnológica, que incluyó campos como la electrónica, la cibernética, la nanotecnológica, la ingeniería genética, la biotecnológica, etc.
– La revolución económica, que logró la estructuración de bloques económicos como el Grupo de los 8 (G8).

En medio de este complejo acontecer mundial, en 1970 y a pesar del boom petrolero se vino también la crisis del petróleo y, el sistema capitalista tuvo que soportar un tiempo no-productivo, esa “década perdida” entre 1980 y 1990. Se trató de una tercera recesión, tras la cual el Capitalismo Liberal pasó a posesionarse como Capitalismo Neoliberal, gracias a M. Friedman.

Más tarde en 1992, con la caída de la “cortina de hierro”, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, (URSS), el sistema se presentó como la única salvación y, apareció con otra máscara llamada globalización.

Las consecuencias de toda esta evolución del mundo a partir del capital ligado a la tecnología si bien ha generado mejores expectativas de vida, no ha dejado de generar desesperanza para los pueblos empobrecidos.

En este contexto de consecutivas crisis sociales, económicas y políticas, Don Bosco ha seguido presente y junto a los jóvenes. Sus salesianos y salesianas (sociedades religiosas fundadas por Don Bosco: 1859 y 1879, respectivamente) han continuado con el Carisma y la Espiritualidad de su fundador, se han jugado la vida generando propuestas que vindican la vida y los derechos de aquellos jóvenes empobrecidos por el sistema y de las clases populares.

Así es como en medio de un ebullente Capitalismo Neoliberal, el “5 de agosto de 1994” (Est. Art. 1) nació la Universidad Politécnica Salesiana en el Ecuador y, su presencia no ha sido pensada para fortalecer al sistema capitalista sino para brindar, como Don Bosco y, con la pedagogía preventiva, una educación integral a los estudiantes universitarios y, para confiarles a ellos, la solución de los problemas sociales emergentes, consecuencia de un sistema siempre crítico y limitado.

Este sistema, usando una expresión teológica, en el que “nos movemos y existimos” no ha dejado de mostrarse en crisis: al finalizar el 2001 sufrió una recesión que afectó en cadena a EE UU, Europa y Japón y; más adelante, en junio del 2007 empezó su derrumbe, mismo que llegó a ser radical en septiembre del 2008 cuando se anunció la debacle de Wall Street, lo cual causó un efecto dominó de la economía, el mismo que empezando por Estados Unidos de Norte América y, pasando por toda Europa, fue a parar en Japón. En la actualidad después de la crisis que el sistema ha generado en Grecia y últimamente en España, hay que pensar que el capitalismo debe ser manejado con precaución.

Como se constatará el sistema capitalista ha tenido la osadía de mantenerse en pie, pero preguntémonos ¿a costa de qué? Aquí algunas de las respuestas:

– A costa de endeudar a los países en proceso de desarrollo. Ese trabajo estratégico lo hace el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM).

– A costa de cosificar al ser humano, porque así como al principio lo enajenaba comprando sus fuerzas físicas de trabajo, hoy lo enajena mercadeando sus conocimientos y sus capacidades intelectuales bajo el hito de la supuesta emergente sociedad del conocimiento.

– A costa de explotar la naturaleza llegando a ser la causa única de la crisis ecológica.

Así es como nos asomamos a dos crisis globales y emergentes, causadas por el sistema en Occidente: la crisis antropológica y la crisis ecológica.

Frente a toda esta compleja situación estructural donde el capital es el fin y la vida un medio, la pregunta, desde el lugar de manifestación, la Universidad Politécnica Salesiana, es: ¿todavía es válido hablar de preventividad? Y si preventividad se ha de comprender como promoción, ¿qué debemos prevenir promocionando? ¿Qué papel juegan los ejes de la preventividad de Don Bosco: razón, religión y amor (amorevolezza)?

La Universidad Politécnica Salesiana nacida del corazón y del amor de Bosco por los jóvenes es una radical respuesta solícita en favor de la Vida, sobre todo de aquellos jóvenes pobres, abandonados y en peligro se han multiplicado con diferentes rostros bajo diferentes empobrecimientos, diferentes abandonos y diferentes peligros. Como “institución de educación superior humanística y politécnica, de inspiración cristiana con carácter católico e índole salesiana” (UPS, 2013: 23) desde la Docencia, la Investigación y la Vinculación con la sociedad trabaja académica y científicamente respondiendo a los problemas sociales, políticos, económicos, ecológicos y culturales.

Y, puesto que estoy hablando para los estudiantes de las Carreras de Administración y de Contabilidad y Auditoría, después de todo el panorama esbozado, ellos (Ustedes) tienen el reto de orientar sus saberes a favor de una cultura humanizante y de la Vida y; este horizonte están llamados a los siguientes desafíos:

– A administrar con inteligencia responsable y razonabilidad los recursos necesarios para vivir, sobre todo partiendo de las necesidades vitales de los empobrecidos del sistema capitalista.
– A contabilizar, por una parte, los desastres causados por el sistema y sus lacayos para sancionarlos moral y jurídicamente y; por otra parte, contabilizar los esfuerzos investigativos, científicos, técnicos y financieros de los espíritus ecológicos que cooperan en el cuidado y embellecimiento de la casa, la naturaleza con el fin de construir programas que potencien la Vida en sus plurales manifestaciones.

– A auditorar, por una parte, los atentados contra la vida, producidos por el mal manejo del capital y los recursos con el fin de sancionarlos y; por otra parte, auditorar también todas las empresas, los programas y proyectos para que además de ser cualificados y competitivos cumplan con la responsabilidad social y ecológica.

– A liderar y gerenciar centros de investigación, empresas, programas y proyectos que tengan como fin la Vida, la vida de los más necesitados y la vida del planeta que también está necesitado de amor.

Así es como hoy, en la Universidad Politécnica Salesiana, la Razón debe inteligenciar propuestas y proyectos científicos y de investigación que vindiquen la Vida a partir de la justicia, la corresponsabilidad y solidaridad intergeneracional; la Religión tiene que develar que la vida misma exige encontrar el sentido trascendente de la historia en la historia concreta y sus avatares y; el Amor (amorevolezza) tiene que constituir esa fuerza que incita a hacer evidente, mediado por la ciencia, los saberes y la tecnología, el amor al otro (ser humano) y a lo otro (a la naturaleza) en el horizonte del Otro (Dios o los Dioses).

Conclusiones

El capitalismo bajo cualquiera de sus máscaras ha ofrecido lo que no cumplirá nunca, su cinismo es tal que ofrece la salvación pero a costa de condenar a las mayorías de seres humanos y de destruir la naturaleza. Centrado como está el sistema capitalista en el desarrollo unilateral, mercadológico, su hiper-desarrollo está plagado, como diría J. Habermas, de “subdesarrollo ético” (Citado en Mardones, 1991: 283).

En este contexto macro y concretamente en el Ecuador y en la Universidad Politécnica Salesiana, el Carisma Salesiano de trabajo por los jóvenes empobrecidos, abandonados y en peligro es un carisma siempre emergente e innovador, pues promueve el estudio y la investigación con los jóvenes para solucionar los problemas provocados por el sistema y sus agentes.

Asimismo exhorta y motiva a sus estudiantes para que gerencien, administren, contabilicen y auditoren los recursos teniendo como criterios dinamizantes “El criterio de los pobres… [y] El criterio de humanización” (Mardones, 1991: 285-286), el criterio de justicia, solidaridad, eticidad y bien común; anima y compromete para que trabajen cooperativamente y sean gestores de una empresa social y ecológicamente responsable e incluyente de los más necesitados, a quienes les han de pagar un salario más que legal, un salario justo, he ahí su Espíritu Salesiano.

BIBLIOGRAFÍA
– Braido, P. (2001). Prevenir no reprimir. El sistema educativo de Don Bosco. Madrid: CCS.

– Bunge. M. (1997). Ciencia, Técnica y Desarrollo. Buenos Aires: Sudamericana.

– Mardones, J. M. (1991). Capitalismo y religión. La religión política neoconservadora. Santander: Sal Terrae.

– Memorias Biográficas. Madrid: CCS.

– Lenti, A. (2010a). Don Bosco: historia y carisma. Origen: de Ibecchi a Valdocco (1815-1849), Vol. 1, Madrid: CCS.

– Lenti, A. (2010b). Don Bosco: historia y carisma. Expansión: De Valdocco a Roma (1850-1875), Vol. 2, Madrid: CCS.

– Peraza, F. (2001). Memorias del Oratorio de San Francisco de Sales por San Juan Bosco (edición crítica), Quito: CSR.

– Prellezo, J. (2000). Valdocco en el XIX entre lo real y lo ideal. Documentos y testimonios sobre una experiencia pedagógica, Madrid: CCS.

– Plasencia, V. (2009). “La i-racionalidad del sistema capitalista: perspectiva antropo-teo-lógica”. En UNIVERSIDAD POLITÉCNICA SALESIANA (2009). El emprendedor. Año 3. Número 5. Quito: Abya – Yala. p. 40-44.

– Roll, E. (2010). Historia de las doctrinas económicas. México D, F.: FCE

– Sociedad de San Francisco de Sales. Constituciones.

– Universidad Politécnica Salesiana. (2004). Estatuto. Ecuador: UPS.

– Universidad Politécnica Salesiana (2013). Carta de Navegación 2014-2018. Ecuador: UPS.

En la Red:
– Diccionario de la Real Academia Española. En www.rae.es/drae

– La Gran Enciclopedia de la Economía. En http://www.economia48.com/spa/d/economia/economia.htm (recuperado el 7 de julio de 2014)

Vicente Plasencia Llanos
Quito, julio de 2014